INTRODUCCIÓN:
Seguramente en muchas ocasiones has sentido algún dolor en el cuerpo, ya sea en el cuello, espalda o piernas. Estas molestias ocurren probablemente cuando estás realizando ejercicio físico pero en muchas ocasiones se han presentado al estar en una posición relajada o incluso, acostados.
Estos dolores se le conocen como contracturas y aunque no los notemos de primeras, estas contracturas son tensiones que se van “acumulando” en nuestros músculos hasta que definitivamente las sentimos como un dolor intenso y punzante que no nos deja movernos con facilidad.
En el siguiente post te vamos a explicar cómo puedes diferenciar si tienes o no contracturas en tu cuerpo, qué tipo de masajes son los más recomendados para aliviar este tipo de molestias y también, cómo puedes utilizar una pistola de masajes para acelerar más este proceso de sanación.
¿Cómo diferenciar una contractura muscular?
La primera duda que nos asalta cuando sentimos algún dolor punzante en el cuerpo es: ¿será que es grave?, ¿necesitaré ir al médico? Muchas veces, incluso, no sabemos siquiera diferenciar qué es o no una contractura. Es por eso, que es importante saber diferenciarlas desde un inicio, incluso aquellas que aún no nos llegan a doler, para poder combatirlas antes de que vayan tomando ventaja.
Las contracturas, como su mismo nombre indica, son lesiones a nivel muscular en las que las fibras se mantienen contraídas sin capacidad de relajarse. Las contracturas se pueden sentir al presionar los dedos a lo largo de la zona adolorida y es aquí donde notaremos que el músculo se siente como una pelota o una línea “rígida”.
En muchos casos se suelen confundir los conceptos de contractura y desgarro. En los casos de desgarro, las lesiones son mucho más severas y complicadas ya que es aquí donde se rompe alguna fibra muscular o la capa que envuelve dichas fibras. En cualquier caso, los desgarros son afecciones cuyo dolor es constante y no se puede solucionar con un ligero masaje; se necesitará terapia y el periodo de recuperación es de más o menos 3 semanas.
Es recomendable que no solo vayas a tratar la contractura que te esté doliendo en ese momento, sino que también busques contracturas que aún no se hayan manifestado, sobretodo en la espalda y hombros.
Masajes descontracturantes paso a paso
Lo primero que tenemos que hacer es localizar exactamente dónde está la contractura. Para ello, apoyaremos los dedos encima de nuestra piel y ejerceremos una leve presión. Lo que deberíamos sentir en un músculo normal es que, a medida que nuestros dedos vayan presionando, nuestro músculo también, sin embargo, en las contracturas, los músculos no se van a hundir a medida que pasemos los dedos, sino que notaremos un salto, un obstáculo rígido debajo de la piel a medida que pasemos los dedos por esa zona. Es entonces cuando sabemos que ahí se encuentra nuestra contractura. Una vez fijado el objetivos, empezaremos a realizar los siguientes pasos:
- Con nuestras manos, y realizando la misma presión que al inicio, iremos dando masajes para calentar la zona. Este masaje se puede realizar de dos maneras: a favor de la línea muscular o transversalmente a la línea o bulto muscular.
Cuando se realiza a favor, nos apoyaremos sobre la contractura y pasaremos los dedos siguiendo la forma de la misma. Si queremos realizarlo transversalmente, apoyaremos los dedos a un lado de la contractura y pasaremos los dedos de un lado al otro de la contractura, presionando los dedos y notando el bulto de un lado a otro.
Seguiremos realizando dichos masajes hasta que la zona empiece a calentarse y a tomar un color rojizo.
- Cuando la zona empiece a tomar este color rojizo, tomaremos la pistola de masaje con el cabezal plano. Este lo pondremos a la velocidad más baja y así, lo pasaremos por toda la zona, sin realizar presión con el aparato. Este tipo de masaje nos ayudará a que las fibras que hayan estado contraídas puedan relajarse mucho más gracias al calor antes proporcionado y el movimiento constante de la pistola. Realizaremos este procedimiento por unos 3 minutos, no demasiado para no llegar a tener un efecto contrario.
Una vez que la zona esté masajeada y aún con calor, apoyaremos las yemas de los dedos al lado de la pared de la fibra tensionada y apretaremos hacia abajo como intentando pasar los dedos por debajo de la fibra muscular. En estos momentos, el dolor puede aumentar, y deberemos realizar respiraciones profundas, intentando que, al soltar el aire, relajemos nuestro cuerpo. Al relajar el cuerpo, presionaremos un poco más los dedos hacia abajo de la fibra y empezaremos a movilizar las yemas a lo largo de la fibra tensionada.
Este proceso lo repetiremos varias veces hasta que sintamos que la contractura ha aflojado bastante. Recuerda que este proceso es de manera lenta y pausada, sin realizar presiones que no podamos soportar.
Es normal que, al cabo de un par de presiones, nuestros dedos se vayan entumeciendo debido a la presión. Para solucionarlo, puedes utilizar tu codo como punto de apoyo en la contractura sujetándolo en la base con la otra mano para que no se resbale y dejar caer un poco nuestro peso sobre el codo. Es muy importante no realizar presiones muy bruscas en el músculo y siempre preguntar a la persona que recibe el masaje cómo se va sintiendo en cada uno de los movimientos.
- Una vez finalizado el proceso, pasaremos a realizar masajes como al inicio, de manera muy suave pasando la yema de los dedos para dejar relajada la zona que hemos trabajado, ya que, obviamente, este proceso es un poco molesto porque estamos trabajando con una zona que ya de por sí tiene dolor.
Beneficios de los masajes descontracturantes con las pistolas de masajes
Lo primero que debemos tener en cuenta es que estos masajes utilizan un método de percusión, esto significa que utilizan el golpeteo constante como método para trabajar las afecciones musculares.
El método de percusión tiene múltiples beneficios y uno de ellos es muy importante para aliviar las contracturas musculares: el movimiento de percusión ayuda a que las fibras que constantemente estén contraídas vayan relajándose poco a poco hasta llegar a su estado inicial.
No obstante, no hay que abusar de este tipo de masajes ya que se podría obtener un resultado contrario al que se quiere desde un inicio.
La terapia de percusión también ayuda a aumentar el flujo sanguíneo dentro de las fibras lo que aumenta tanto la oxigenación de los tejidos como el aumento de la temperatura.